La semana pasada conté las horas que me ahorro desde que tengo un asistente de inteligencia artificial trabajando en mi negocio. El resultado: 8 horas semanales. No es una estimación optimista. Es tiempo real que antes dedicaba a tareas que ahora hace mi asistente.
Se llama Robin. Funciona con OpenClaw, una herramienta open source que instalo en mi propio servidor. No es ChatGPT. No es un chatbot. Es un asistente que vive en mi infraestructura, tiene acceso a mis archivos, mi calendario y mis herramientas – y trabaja de forma autónoma.
Qué hace exactamente
Esto no va de promesas abstractas. Estas son tareas reales que mi asistente ejecuta cada semana:
- Preparar reuniones con clientes. Antes de cada consultoría, Robin revisa el contexto del cliente, prepara un resumen y me lo envía por Telegram. Llego a la reunión sabiendo exactamente qué hablamos la última vez.
- Investigar y organizar información. Necesito datos sobre una normativa, un competidor o una tendencia de mercado. Se lo pido por mensaje y me devuelve un análisis estructurado.
- Gestionar mi tablero de tareas. Tengo un Kanban propio (sí, lo construyó el propio asistente) donde organizo todo mi negocio. Robin crea tareas, actualiza estados y me avisa de lo pendiente.
- Analizar mis métricas de YouTube. Conecté la API de YouTube y ahora Robin me dice qué contenido funciona, a qué hora publicar y qué mejorar. Sin abrir Analytics manualmente.
- Morning brief diario. Cada mañana recibo un resumen con lo relevante del día: tareas pendientes, eventos del calendario y noticias de mi sector.
Por qué en mi servidor y no en la nube
Soy abogado. Trabajo con datos sensibles de clientes. La privacidad no es opcional: es una obligación profesional.
Con OpenClaw, todo se ejecuta en mi servidor. Los datos no salen de mi infraestructura. No hay terceros procesando información confidencial. Y tengo control total sobre qué puede hacer el asistente y qué no.
Lo que cambió en mi forma de trabajar
No es solo ahorro de tiempo. Es un cambio de mentalidad.
Antes, mi día estaba lleno de microtareas que consumían energía sin generar valor real: buscar datos, organizar archivos, preparar documentos base. Ahora, esas tareas se ejecutan solas. Mi trabajo se centra en lo que realmente importa: pensar, decidir y atender clientes.
¿Es perfecto? No. Hay cosas que el asistente no puede hacer y otras donde necesita supervisión. Pero la ratio esfuerzo-resultado es brutal.
Cómo empezar
Si quieres ver exactamente cómo funciona, lo explico paso a paso en este vídeo:

Y si necesitas ayuda para implementar este tipo de herramientas en tu negocio con criterio legal y estratégico, eso es exactamente lo que hacemos en las consultorías 1:1.

