De mozo de taller a Secretario General: una increíble historia de éxito en la Administración Pública

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La administración. Este es el episodio más especial que he grabado. Cuando era pequeño y me preguntaban «¿qué quieres ser de mayor?», yo siempre contestaba lo mismo: «Yo de mayor quiero ser sabio como mi padre». Hoy por fin puedo sentarme con él a hablar de su historia — una historia que empieza a los 16 años como mozo de taller y termina en el despacho del Secretario General de una de las instituciones más importantes de España.

De mozo de taller a Secretario General

Vicente de los Reyes entró en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre a los 16 años haciendo tareas de conserjería y reparación de máquinas. Sin contactos, sin herencia profesional, sin más plan que trabajar y estudiar al mismo tiempo. Mientras trabajaba, sacó la carrera de Derecho. Y mientras ejercía de abogado interno, fue subiendo: asesor jurídico, jefe de la asesoría jurídica, jefe de servicios, director del departamento jurídico y, finalmente, Secretario General — el puesto de alta dirección de la casa.

Más de 40 años en la misma institución. No porque no tuviera opciones fuera — las tuvo — sino porque decidió apostar por hacer carrera ahí. «Yo decidí en ese momento concreto continuar en la fábrica y hacer mi carrera ahí. Los ascensos, a partir del máximo nivel de convenio, son por fuera de convenio: cuentas con la confianza de los gestores de la Administración».

El caso que abrió la puerta a la administración electrónica

Uno de los momentos más fascinantes de la carrera de Vicente fue cuando la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre decidió dar el salto a los servicios electrónicos — acreditar la voluntad de los ciudadanos mediante sistemas digitales en lugar de documentos en papel.

El mundo jurídico conservador no lo aceptó. Los notarios y los corredores de comercio presentaron un recurso contencioso-administrativo contra el decreto que lo permitía. El argumento: ¿cómo puede un sistema electrónico equivaler a una declaración de voluntad manuscrita expresada en documento público?

Vicente decidió llevar ese pleito directamente. Fueron dos recursos: uno por parte de los corredores de comercio, que ganaron, y que dio luz verde a la administración electrónica en España. Sin esa victoria, la declaración de la renta por internet, la firma electrónica y gran parte de los trámites digitales que hoy damos por sentados habrían tardado años más en llegar.

El abogado todoterreno de la Administración

¿Cómo es el día a día de un abogado en una empresa pública? «Somos todoterreno», dice Vicente. «Aquí no eres especialista en administrativo, contencioso o penal. Lo que entra, lo que toca de turno: si tienes un proveedor en concurso de acreedores, pues te toca un concurso de acreedores».

Esa versatilidad obligada — pasar de derecho mercantil a contencioso-administrativo a penal en la misma semana — es precisamente lo que forma abogados con una visión completa del sistema legal. No es la especialización quirúrgica de un bufete privado; es la trinchera real donde aprendes que el derecho es uno solo.

«Yo te digo lo que pienso. Tú haz lo que quieras.»

Esta frase resume la filosofía profesional de Vicente durante más de cuatro décadas. Una regla que mantuvo con todos los presidentes y directivos que pasaron por la institución, independientemente de su color político: «Yo soy un técnico. Mi trabajo es decirte lo que pienso. La decisión es tuya».

Esa honestidad intelectual tiene un precio. Cuando cambió la administración y le dijeron que no contaban con él, Vicente tomó la decisión de jubilarse en una semana — un año antes de los 65. «No podía continuar ahí porque mi forma de trabajar la tenía en el ADN. No iba a cambiar a estas alturas».

Una pequeña pérdida económica a cambio de mantener la integridad profesional. No es un mal trato.

¿Se puede ganar al monstruo de la Administración?

Después de 40 años dentro del sistema, la pregunta es inevitable: ¿estamos indefensos ante Hacienda y la Administración? La respuesta de Vicente es clara: sí, se puede ganar.

«Afortunadamente, en España estamos en un Estado de Derecho. Yo empecé a estudiar cuando la Constitución del 78 no estaba todavía aprobada. Voté esa Constitución. Y afortunadamente tenemos un marco legal envidiable». No es una visión ingenua — es la perspectiva de alguien que ha visto el sistema desde dentro durante cuatro décadas y sabe que, con las herramientas adecuadas, funciona.

De la Administración a la familia emprendedora

Ser empleado público en una familia de emprendedores tiene su choque. Vicente lo reconoce: «Es un shock. La experiencia de emprender y tener tu propio negocio es súper atrayente. Y claro, los que venimos de la administración decimos: ¿y esto cómo encaja?»

Hoy, jubilado, aporta su experiencia legal a En Busca del Fuego desde una perspectiva única: la del abogado que conoce la cocina de la Administración por dentro. «El emprendedor se centra en su trabajo de empresa, pero no en la cocina del negocio. Ahí es donde modestamente he podido echar una mano».


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4 comentarios

  1. Qué bonita historia la de Vicente.

    Un precioso programa.

    Gracias por compartirlo Jorge. Y enhorabuena a Vicente por su valentía y su trayectoria.

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